Usamos las 5 revisiones oficiales del agua subterránea que CONAGUA publicó en el Diario Oficial de la Federación (2013, 2015, 2018, 2020, 2023) y trazamos una línea recta sobre el número de acuíferos sobreexplotados.
La recta explica el 97% de la variación: el aumento ha sido muy constante. El rango probable es un intervalo de predicción del 95%; es amplio porque solo hay 5 datos.
Es un escenario, no un pronóstico: supone que se siguen dando permisos para sacar agua al mismo ritmo que en la última década. Si se dejan de otorgar, se recuperan acuíferos o cambia la lluvia, el camino cambia.
¿Significa que nos quedaremos sin agua en 2058? No exactamente: un acuífero sobreexplotado no está vacío, se está gastando sus reservas. Cuándo se agoten depende de cuánta agua guarda cada uno, y eso casi nunca se ha medido.
Entre 2013 y 2023, los acuíferos sobreexplotados pasaron de 192 a 286.
Las personas se calculan con el Censo 2020 (INEGI): cada localidad se ubicó sobre su acuífero. La población se mantiene fija en 2020, así que el cambio viene solo de los acuíferos que se vuelven sobreexplotados.